«La mujer senderista se reconstruye en el sendero»
Cuando una mujer entra al bosque o sube una montaña: deja de ser lo que el mundo pretende que tenía que ser… y empieza a redefinirse quién es en realidad.
En la naturaleza no importan los filtros, ni los roles. Lo importante es si respiras, si avanzas, si te sostienes, apoyar al compañero o compañera de viaje…VIVIR EL MOMENTO

Cuanto más se adentra en la montaña, más se aleja de sus miedos.
La mujer senderista aprende a confiar en su cuerpo, en su intuición, en su ritmo. Aprende que no tiene que competir, que no tiene que demostrar… que simplemente puede ser.
Y en ese proceso, se vuelve peligrosa para todo lo que intentó hacerla dudar.
Porque una mujer que ya se encontró en medio de la nada…
ya no se pierde tan fácil en ningún lado.
«Gracias a todas esas mujeres amigas que me han ofrecido el placer de su compañia en el sendero»

